Prospero 2018-08-04T22:28:24+00:00

PRÓSPERO VELAZCO

Nací en Florida, Uruguay en 1967.

Comencé mi carrera como ayudante general en el mítico Bleu Blanc Rouge de Punta del Este a los 17 años, sin haber tenido previamente vínculo alguno con la pastelería.

Tras cinco temporadas de ascendente experiencia en la costa uruguaya, trabajé durante numerosos inviernos en los hoteles Piscis y Aries de Las Leñas, Mendoza junto a Francis Mallmann, con quien continué trabajando de regreso en Buenos Aires en su resto Patagonia.

Mi camino continuó en Estrasburgo, donde hice un stage en el emblemático restaurante Au Crocodile; fue una experiencia que marcó un antes y un después en mi vida.

Esta nueva etapa prosiguió con Villa La Angostura, Sevilla, Viena, São Paulo, Australia y Lisboa. Y cada destino dejó su marca personal en mi estilo.

De Lisboa a Manhattan donde fui chef pattisier del restaurante Van Dam junto al reconocido chef Fernando Trocca. En NYC viví y trabajé durante siete maravillosos años de mi vida.

De regreso en Bs As, tuve el placer y honor de trabajar con Emilio Garip, en su reconocido restaurante Oviedo hasta que, en 2009, llegó a mi vida la mujer que se convertiría en mi compañera, amante, madre de mis hijas y socia.

Juntos y movidos por la pasión, nos embarcamos en la gran aventura del proyecto personal, y logramos poner en marcha nuestra querida planta de producción: Próspero Velazco.

“Mi infancia fue Naturaleza y así quedó marcada en mi piel y alma para siempre. Todo mi trabajo tiene sus raíces allí, en la tierra donde pateábamos la pelota, el agua donde cazábamos ranas, en la leche de la vaca que ordeñábamos y en los árboles que nos daban sombra para una siesta o para una charla con el abuelo. Con mis hermanos plantábamos, veíamos crecer y cosechábamos frutas y verduras para que, luego nuestra madre, les agregara fuego y amor y los sirviera en nuestra mesa familiar.
De allí viene nuestra forma de trabajar en Próspero Velazco, que nos devuelve la posibilidad de recuperar aquella relación entre la materia prima y el tiempo. Interpretamos a la Naturaleza con humildad y la representamos dándole el tiempo y la sabiduría adecuados para convertirse en placeres para el paladar.”
Próspero Velazo